Bajo la atenta mirada de los 28 países del bloque, el gobierno británico de David Cameron anunció ayer en el tradicional discurso anual de la Reina en el Parlamento, la presentación de la ley para celebrar un referendo de salida de la Unión Europea (UE). “Se introducirán leyes para convocar un referendo de pertenencia a la Unión Europea antes de fines de 2017”, dijo Isabel II en el discurso que marca el inicio del curso parlamentario.
El texto de ley se publicará hoy y la Cámara de los Comunes podría empezar a debatirla el próximo mes, dejando la puerta abierta para una votación a partir del año que viene. Cameron quiere recuperar poderes que fueron cedidos a la Unión Europea y, si lo logra, defendería que el país siga en el bloque. Para ello busca una reforma en el Tratado de Lisboa, firmado en 2007.
Desde hace semanas que la UE mira con atención lo que pueda ocurrir en Reino Unido, tras la victoria del Partido Conservador en las elecciones generales del 7 de mayo pasado. Cameron prometió un referendo durante la campaña electoral presionado por el auge del partido euroescéptico Independencia del Reino Unido (Ukip), que quiere que el país no dependa de Bruselas en asuntos migratorios, de beneficios y otros temas.
De acuerdo con el diario The Guardian, Cameron está apurado por celebrar la consulta en 2016, debido a que en mayo del próximo año los escoceses llevarán a cabo sus elecciones, lo que podría provocar una distracción a nivel local, ya que temas como mayores poderes al gobierno de Edimburgo volverían a ocupar la agenda. En 2017 se llevarán a cabo las elecciones presidenciales francesas (en marzo y abril) y en septiembre se realizarán las federales en Alemanias. Esto preocupa al premier británico, ante la posibilidad de que la canciller alemana, Angela Merkel, no consiga un cuarto período. Esto, porque ambos se necesitan mutuamente.
Es por eso que Cameron ya comenzó su ofensiva para encantar a sus pares europeos mediante una reunión que sostuvo el lunes con el titular de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, a quien expuso las líneas generales de su plan de reforma. Hoy viajará hasta La Haya, para entrevistarse con el jefe del gobierno holandés, Mark Rutte, y posteriormente se desplazará a Francia para cenar con el Presidente François Hollande. Su gira continuará por Polonia y Alemania.
Pero Cameron no tiene el camino fácil. De hecho, en su primera cumbre tras las elecciones generales realizada la semana pasada en Riga, Letonia, los socios del bloque se unieron con una sola voz: un referendo sobre la permanencia de Reino Unido en la UE no forzará a que se reformen los tratados. Esto, según el diario The Daily Telegraph, es visto en Bruselas como una “caja de Pandora”, ya que no sólo requiere la aprobación de los 28 Estados miembros, sino que puede gatillar que otros países decidan hacer lo mismo.
En medio de este panorama, se dio a conocer esta semana que de cara a la próxima cumbre de la UE de junio, Merkel y Hollande están preparando un plan para la unión política de la Eurozona, que pasa por una mayor convergencia en los impuestos, en el gobierno económico, en las políticas sociales y en la estabilidad de los países que comparten la moneda única. El plan franco-alemán desea progresar en una mejor gobernanza de la zona e incluso en una unión política a medio plazo. Asimismo, Merkel y Hollande rechazan revisar el Tratado de Lisboa, tal y como le gustaría a Cameron, que tendrá que adaptar sus reclamos al nuevo marco de mayor integración en el euro.
La preocupación ya está instalada. Según The Guardian, el banco de Inglaterra está trabajando en un proyecto destinado a evaluar el riesgo económico para Reino Unido si los británicos votan a favor de salir de la UE en el planeado referendo.





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