Tras 18 días de intensas y difíciles negociaciones, las
potencias mundiales e Irán alcanzaron un acuerdo histórico para frenar el
programa nuclear de Teherán a cambio de aliviar en miles de millones
de dólares las sanciones internacionales que pesan contra el país _ un
acuerdo diseñado para aliviar la amenaza de un Irán con armas nucleares y la
posibilidad de otra intervención militar estadounidense en el mundo musulmán.
El acuerdo impedirá que Irán produzca material
suficiente para un arma nuclear durante al menos 10 años e impone nuevas
provisiones para inspecciones en instalaciones iraníes, incluyendo centros
militares. Además supone una dramática ruptura con décadas de animosidad entre
Estados Unidos e Irán, países que se han calificado mutuamente de
"principal estado patrocinador de terrorismo'' y "el Gran Satán''.
"Este es un momento histórico'', dijo el ministro de
Exteriores de Irán, Mohamed Javad Zarif, esta mañana durante su participación
en la última sesión de las negociaciones con sus homólogos de Estados
Unidos, Gran Bretaña, China, Francia, Alemania y Rusia en Viena.
"Estamos alcanzando un acuerdo que no es perfecto para nadie, pero es lo
que podemos lograr, y es un logro importante para todos nosotros. Hoy podría
llegado el final de la esperanza en este tema. Pero ahora estamos iniciando un
nuevo capítulo de esperanza''.
El anuncio oficial del llamado Plan de Acción Conjunta se
realizará tras la reunión. Se cierra tras más de dos semanas de frenética
diplomacia, durante las cuales los negociadores inclumplieron tres plazos
límite que se habían autoimpuestos. Tanto Zarif como el secretario de
Estado de Estados Unidos, John Kerry, que condujo la mayoría de las
negociaciones, amenazaron con abandonar la mesa de diálogo al tiempo que
intercambiaron acusaciones de intransigencia.
El acuerdo se produjo tras alcanzar varios compromisos
clave.
Diplomáticos dijeron que Irán accedió a mantener el
embargo de armas impuesto por Naciones Unidas al país durante cinco años más,
aunque podría finalizar antes si la Agencia Internacional de la Energía Atómica
(AIEA) aclara definitivamente que Teherán no está trabajando en armas
nucleares. Una condición similar se impuso sobre las restricciones de la ONU a
la trasferencia de tecnología de misiles balísticos a Teherán, que podría
durar al menos ocho años más.
Washington intentaba mantener la prohibición de importar y
exportar armas a Irán, preocupado porque la República Islámica pueda destinar
el dinero que reciba del acuerdo nuclear a asistir militarmente al
gobierno del presidente sirio Bashar Assad, a los rebeldes yemeníes hutíes, a
los insurgentes libaneses de Hezbollah y a otras fuerzas que están en contra de
países aliados de Estados Unidos en Oriente Próximo, como Arabia Saudita e
Israel.
Líderes iraníes insistieron en que el embargo tiene que
terminar ya que sus fuerzas combaten amenazas regionales como el grupo
extremista Estado Islámico. Reciben algo de apoyo de China y especialmente de
Rusia, que quiere ampliar su cooperación militar y vender armas a Teherán,
incluyendo la demorada entrega de sistemas avanzados de defensa aérea S-300 _
una maniobra a la que Estados Unidos se opone desde hace años.
Otro acuerdo significativo permitirá a inspectores de
Naciones Unidas solicitar visitas a instalaciones militares iraníes como parte
de sus labores de vigilancia, un aspecto al que el líder supremo del país, el
ayatollah Ali Jamenei, prometió oponerse. Pero la concesión de ese acceso libre
no estaría garantizada e, incluso en el caso de permitirse, podría retrasarse
en el tiempo, una condición que los críticos con el pacto dicen que Teherán
aprovechará para ganar tiempo y cubrir cualquier señal de que no están
cumpliendo con sus compromisos.
Según el acuerdo, Teherán tendrá derecho a confrontar
cualquier petición de la ONU y una junta de arbitraje, compuesta por Irán y las
seis potencias mundiales que negociaron el pacto, tendrá que decidir sobre el
tema.
La AIEA también quiere acceso para completar su larga y
obstaculizada investigación sobre armas en las que trabajó Irán en el pasado, y
Estados Unidos dice que es necesario que haya cooperación iraní para que todas
las sanciones sean levantadas. El director del ente, Yukiya Amano, dijo el
martes que firmó con Irán una "hoja de ruta'' para resolver
problemas importantes.
Los beneficios económicos para Irán son potencialmente
inmensos. Está previsto que reciba más de 100.000 millones de dólares en
bienes congelados en el extranjero, y que se levante el embargo europeo
sobre su petróleo, así como variasrestricciones a sus bancos.
Zarif dijo que el acuerdo era una "solución donde todos
ganan''. Y Federica Mogherini, la jefa de la diplomacia comunitaria, lo
calificó de "signo de esperanza para todo el mundo''.





