Jordi Muñoz es un joven mexicano de tan solo 27 años de edad que supero muchos obstáculos en su vida: ser rechazado de la universidad, escapar de un hogar fracturado, conseguir trabajos mal pagados y perderse en el amor. Ahora derrocha su talento al desarrollar robots.
La segunda vez que lo rechazó el Instituto Politécnico Nacional (IPN), tomó sus escasas pertenencias y se regresó a Tijuana. Jordi Muñoz prefirió vivir en Estados Unidos, primero por necesidad, luego por gusto. Su plan era triunfar en la Ciudad de México, estudiar una ingeniería y conseguir su título. Después, involucrarse de lleno en la industria aeroespacial. Pero fracasó.
"Soñaba con convertirme en piloto y al mismo tiempo me fascinaba jugar con legos, electrónica y todo eso", cuenta Muñoz, de 28 años, quien es cofundador de 3D Robotics, una de las mayores compañías de fabricación de drones (vehículos aéreos no tripulados) de Estados Unidos.
Utilizando los sensores de su consola Nintendo y una placa de arduino (una plataforma de hardware abierta) logró convertir su helicóptero en un drone, haciendo que volara de forma a autónoma.
Muñoz colgó un video del aparato que había construido en el garaje de su casa en la página DIYdrones.com, a la que acudían los apasionados de los drones caseros. Ahí conoció a Chris Anderson, en ese entonces, editor en jefe de la revista de tecnología más influyente de este planeta,Wired.
"De todas las herramientas que necesitaba para producir las placas la más importante era un horno especializado que valía US$50.000, un dinero que obviamente no tenía. Así que me fui a una tienda, compré un tostador por US$30, lo modifiqué y lo convertí en un horno de soldadura, para poder cocinar las placas".
Muñoz vendió en internet 40 de esos dispositivos, que se vendieron a las pocas horas, lo que le hizo darse cuenta del gran negocio que tenía entre manos.
"Al principio gané US$1.000, luego US$2.000, después US$4.000… Cada mes iba doblando la facturación. Así fuimos creciendo orgánicamente", explica.
En 2009 Jordi Muñoz y Chris Anderson fundaron 3D Robotics, que en la actualidad cuenta con más de 300 empleados.
¿México apoya al emprendedor?
Muñoz cree que en su México natal todavía deben cambiar mucho las cosas, ya que considera que "las políticas no están diseñadas para apoyar al emprendedor y la mentalidad y la sociedad tampoco".
"En cambio aquí (en EE.UU.) todo funciona muy bien. La gente te apoya o por lo menos no te pone obstáculos y es increíble que con la mitad del esfuerzo que en México puedes triunfar diez veces más. ¿Y por qué? Porque el sistema está diseñado para apoyar al emprendedor", señala.
El consejo que Muñoz da a todos los jóvenes que quieran empezar sus propios negocios es que no teman al fracaso.
"No hay que tener miedo a fracasar. De hecho es importante que fracases porque ello te va a motivar y te va a dar otras oportunidades que no esperabas", concluye.






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